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| Cortesía de: Cooldesign |
La naturaleza de la educación terciaria no es sencilla: es un bien privado en tanto que los cupos son limitados y es posible escoger a quién se le dan dichos cupos; no obstante, los beneficios de dichos cupos se reparten entre la sociedad dado que no sólo incrementa el bienestar de la persona educada sino también la de la sociedad en general al tener mejores ciudadanos. De todo lo anterior nacen tres opciones: el estudiante debe pagar los costos educativos ya que va recibir un beneficio (un mayor salario, calidad de vida, etc.), la sociedad debe asumir los costos o de lo contrario va a tener un nivel inferior al deseable de técnicos y profesionales (los individuos no tienen en cuenta la importancia de su propia educación para los demás), o una mezcla entre ambas cosas. El primer gráfico al final del documento muestran las diferentes opciones: sistemas principalmente privados como el brasilero o el chileno, o públicos como el francés, estadounidense o mexicano; Colombia está en mitad, pasando de un sistema principalmente privado a uno mayoritariamente público. Todos los países han aumentado su cobertura, algunos mediante un esquema privado como Chile y Brasil, y otros como Colombia, mediante el sector público.
El segundo lugar, el acceso a la educación superior establece oportunidades de movilidad social, por lo que para los hogares más pobres que no poder costear la educación de sus hijos implica permanecer más tiempo en la pobreza. Aún con matriculas completamente gratuitas, los hogares más pobres no van a educar a sus hijos dado que su aporte financiero en el hogar es vital para su subsistencia. La solución a este problema no es trivial: la forma más sencilla consiste en otorgarle dinero a dichos hogares para que se eduquen y luego devuelvan ese dinero gracias a sus mejores salarios. Esta solución es difícil en tanto que es muy riesgoso tanto para el sistema financiero incurrir en dicha inversión sin un adecuado colateral, que es lo que no poseen las familias pobres (por ejemplo, una casa propia). El papel del Estado en este sistema de redistribución es bastante complejo: puede otorgar respaldo financiero para dichos hogares a la hora de conseguir un préstamo, puede crear instituciones propias que ofrezcan educación gratuita, puede subsidiar directamente las matrículas en instituciones públicas o privadas.
El segundo lugar, el acceso a la educación superior establece oportunidades de movilidad social, por lo que para los hogares más pobres que no poder costear la educación de sus hijos implica permanecer más tiempo en la pobreza. Aún con matriculas completamente gratuitas, los hogares más pobres no van a educar a sus hijos dado que su aporte financiero en el hogar es vital para su subsistencia. La solución a este problema no es trivial: la forma más sencilla consiste en otorgarle dinero a dichos hogares para que se eduquen y luego devuelvan ese dinero gracias a sus mejores salarios. Esta solución es difícil en tanto que es muy riesgoso tanto para el sistema financiero incurrir en dicha inversión sin un adecuado colateral, que es lo que no poseen las familias pobres (por ejemplo, una casa propia). El papel del Estado en este sistema de redistribución es bastante complejo: puede otorgar respaldo financiero para dichos hogares a la hora de conseguir un préstamo, puede crear instituciones propias que ofrezcan educación gratuita, puede subsidiar directamente las matrículas en instituciones públicas o privadas.
En tercer lugar, las instituciones educativas tradicionales usualmente realizan otras actividades diferentes a la enseñanza. Tres ejemplos: administración de actividades culturales, consultoría e investigación. En la primera, las universidades suelen financiar actividades que el sector privado no le interesa porque considera riesgosas o poco rentables. En ese sentido las universidades tienen el mismo papel que las empresas de servicios públicos de carácter oficial. En la segunda, las universidades compiten en el mercado de consultoría público y privado. En la tercera, las universidades públicas y privadas compiten entre sí generalmente en el mercado internacional; el resultado es un incremento en la reputación en diferentes áreas que es un input principal en sus actividades de docencia, consultoría y para recibir donaciones privadas. En el primer caso es de esperar una transferencia de recursos por parte del sector público, en el segundo es de esperar lo contrario, el tercer es menos claro. En cuanto a la administración, tampoco es claro de quién debe ser. Por ejemplo, es posible pensar que los particulares buscarán incrementar actividades de consultoría y por ello buscarán realizar actividades de investigación rentables a costa de ciertas áreas poco rentables a los ojos de los benefactores y contratistas (por ejemplo, artes y humanidades); por otra parte, la administración pública puede aumentar estas actividades pero con una mayor posibilidad de captura por parte de intereses electorales o de extracción de renta mediante corrupción.
De aquí nacen muchos temas que esperamos trabajar en este blog. El principal eje lo da la siguiente pregunte ¿cuál debe ser el papel del Estado en la educación terciaria en Colombia? Esto incluye tanto la regulación, la política de competencia y los esquemas de financiación.
Referencias
Altbach, Reisberg, Rumbley (2009). Trends in Global Higher Education: Tracking an Academic Revolution. UNESCO. Disponible en http://unesdoc.unesco.org/images/0018/001831/183168e.pdf
Para entender mejor
¿Qué es la Tasa Bruta de Matrícula?
¿Qué es educación Terciaria (ISCED 5 y 6)?
¿Dónde consigo estos datos? UNESCO



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